Tener una familia sana y próspera comienza con un matrimonio sano. Aparte de tu relación con el Señor, creemos que la relación matrimonial debe ser la máxima prioridad dentro de la estructura familiar… ¡Incluso antes que nuestros hijos!
En la sociedad actual, hay una presión constante para poner a nuestros hijos por encima de TODO en el entorno familiar. Esta priorización errónea puede acabar conduciendo a una crianza centrada en el niño e incluso al divorcio. No nos malinterpretes. Nuestros hijos son una prioridad máxima. Y que prioricemos nuestro matrimonio antes que a nuestros hijos, eso no significa que sufran o sean menos queridos. En cambio, ¡realmente se benefician de nuestro matrimonio sano y próspero! En muchos sentidos, priorizar nuestro matrimonio primero es como escuchar el anuncio de seguridad en el avión diciéndote que te pongas primero la mascarilla de oxígeno antes de acudir en ayuda de tus hijos.
Lamentablemente, hemos sido testigos de primera mano de los efectos adversos de la crianza centrada en el niño y de poner a los niños en la cima de la estructura familiar. Un artículo de Psychology Today resume los peligros de la crianza centrada en el niño:
“La crianza centrada en el niño corre el riesgo de producir hijos narcisistas y con derecho que carecen de la capacidad para perseverar y afrontar las dificultades. Esto se debe a que hay una línea muy fina entre ser “amoroso” y ser “indulgente”. Las investigaciones demuestran que existe una paradoja bastante grande en la crianza centrada en el niño. Los padres que priorizan el cuidado amoroso por encima de las altas expectativas suelen tener más conflictos en sus hogares que en otras circunstancias.”
Asimismo, otro estudio señala que “Perderse en los roles” es la tercera causa número tres de divorcio:
“Así como muchas parejas ‘olvidan’ a sus amigos solteros y sus formas de soltero cuando se casan, cuando añades a los hijos a la ecuación, la mayoría de los padres pronto descuidan o olvidan por completo que son pareja. A medida que los niños crecen y necesitan menos atención, muchos maridos y esposas descubren que se han distanciado y no recuerdan por qué se casaron, porque ya no tienen nada en común.”
A lo largo de nuestro camino como padres, hemos experimentado momentos en los que hemos perdido el foco en nuestro matrimonio y lo hemos dado por sentado. Puede ser muy fácil perderse en las responsabilidades diarias y perder de vista nuestra relación matrimonial. ¡Todos debemos recordar qué es lo que amamos de nuestra pareja y por qué nos casamos en primer lugar! Aquí tienes algunas ideas prácticas que nos ayudan a reenfocarnos y a hacer de nuestro matrimonio una prioridad número uno.
Lenguajes del amor – ¿Conoces el lenguaje del amor o el punto de contacto emocional de tu pareja? ¿Estás amando intencionadamente a tu pareja de forma efectiva cada día? ¿Ha cambiado? Hemos descubierto que nuestro lenguaje del amor ha cambiado ligeramente con los años y es muy interesante discutir, entre nosotros, por qué esos cambios pudieron o no haber ocurrido.
CouchTime – La comunicación efectiva es clave para todas las relaciones exitosas. Dedicar un tiempo breve y dedicado a la comunicación no conflictual puede servir rápidamente como catalizador para otras conversaciones significativas. Si no conoces CouchTime o necesitas un repaso, nuestra publicación de CouchTime 2.0 te proporcionará el porqué, cuándo, dónde y cómo de CouchTime.
Tiempo de pareja – Similar a CouchTime, es un tiempo dedicado a hacer cualquier cosa que disfrutéis, como pareja, en casa. Esto puede ser ver una serie de televisión favorita, ver una película, escuchar música, leer juntos o hacer ejercicio. La clave es hacer algo que disfrutais hacer como pareja antes de tener hijos.
Intimidad – Esto es una de las primeras cosas que se desvanece cuando tienes hijos. Mamá tiene “pequeños” colgados de ella todo el día, y papá está abrumado por las responsabilidades laborales, así que ahora estáis los dos agotados. Normalmente es en este punto cuando vuelves al modo por defecto de “Él/ella sabe que le quiero” y no haces el esfuerzo intencionado en la intimidad relacional. ¿Te suena familiar?
La intimidad es lo que alimenta la conexión más profunda en vuestra relación. Cogerse de la mano, un abrazo prolongado, tener una conversación tranquila o ser creativo con el lenguaje del amor, son solo algunos ejemplos de intimidad que no están necesariamente relacionados con el dormitorio. De vez en cuando debéis preguntaros: ¿Estáis ambos igual de satisfechos con la intimidad en vuestra relación (en todos los aspectos)? ¿Qué tan profunda es vuestra conexión entre vosotros? ¿Necesita atención?
Noche de cita / Vacaciones – Todos necesitamos un descanso para recargar energías y recuperar una perspectiva adecuada. ¿Con quién mejor compartir ese tiempo que con tu mejor amigo? Una cita mensual y unas vacaciones ocasionales sin los niños pueden ser justo lo que puede revitalizar vuestra relación y vuestra perspectiva en general. Claro que unas vacaciones en familia están geniales, pero un fin de semana largo fuera, como pareja, puede rejuvenecer tu alma y tu alma gemela. Si no puedes permitirte una niñera o no tienes familia cerca que te ayude, considera pedir a amigos afines y de confianza que se turnen para cuidar a los hijos de los demás.
Evento/Seminario/Retiro de boda – Nos encanta asistir a eventos, seminarios y retiros matrimoniales. A veces necesitas escuchar cosas que ya sabes desde otro ángulo. O quizá te lleves un nuevo consejo práctico. Al igual que el mantenimiento de tu coche, una puesta a punto ocasional en el matrimonio puede mantener la relación en buen estado. Consulta nuestros enlaces a continuación para próximas clases o coaching/mentoring personal o de pareja, o visita: https://onefamilyhwl.org/events/
Haz de tu matrimonio la primera prioridad en tu familia. Dejad que vuestros hijos os vean disfrutando de vuestra relación como marido y mujer. Muéstrales cómo es un matrimonio sano y se sentirán seguros en esa relación. Y algún día, ellos mismos modelarán esos mismos valores cuando busquen a su propia alma gemela.
“Uno de los mayores regalos que los padres pueden dar a sus hijos es la confianza de que mamá y papá se quieren.”– Gary y Anne Marie Ezzo
¡Bendiciones para tu vida matrimonial y familiar!
Shelly y Rich